Uno de mis más felices descubrimientos del año pasado, fue la faceta como animador y dibujante del director Frank Tashlin. Tal como me ocurrió con el legado culinario de Vincent Price, los cuentos de Frank Tashlin suponen un auténtico tesoro para el que se topa con ellos. El oso que no lo era (The Bear That Wasn’t, 1946)(1) es una fábula crítica y satírica sobre la pérdida de identidad en un mundo en expansión y en una sociedad que busca homologar al individuo. Además de ser un gran cuento infantil, es para mí el adulto, el que se verá más reflejado en la historia, como acostumbra a ocurrir en muchas ocasiones. Se trata de una narración conmovedora y dura, en todo su subtexto. Un hermoso y original relato, de los que calan.
Érase una vez, que no lo era...
Érase una vez, que no lo era...

