Mi apreciación del cine y, en especial del western, no hubiera sido la misma sin la presencia de este fantástico actor secundario llamado Harry Carey Jr. Con su pelo rojizo y sus facciones menudas, un físico que condicionaba sus papeles, fue una cara habitual en las películas del oeste y un miembro ineludible en la llamada John Ford Stock Company*. Mis recuerdos infantiles van ligados a este grupo de actores que acompañaban a John Wayne en casi todas sus películas.
Hijo del también actor Harry Carey Sr. y la actriz Olive Carey, su vida estaba destinada a compartir la pantalla con sus progenitores y a estar bajo la batuta de los mejores directores de la época. Aunque quiso empezar su carrera como cantante, su camino estaba escrito de antemano. Su padre fue la estrella de numerosos westerns del cine mudo y con frecuencia trabajó con el mítico director D. W. Griffith. Un cowboy carismático que, conforme pasó el tiempo, se convirtió en un actor secundario de primera categoría. Padre e hijo coincidieron en el rodaje del western de Howard Hawks, Río Rojo (Red River, 1948). Con Olive Carey, una actriz de reparto sobretodo en westerns, compartió escenas en Centauros del desierto (The searchers, 1956) y en Dos cabalgan juntos (Two rode together, 1961).
