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16 libros que inspiraron las películas de Douglas Sirk | Lecturas de cine


Uno de mis recientes descubrimientos han sido los libros Douglas Sirk por Douglas Sirk –del que he hablado en su versión inglesa en mi canal de YouTube– y Tiempo de vivir, tiempo de revivir: Conversaciones con Douglas Sirk de Antonio Drove. En ellos, Douglas Sirk se revela no solo como uno de los grandes conocedores y realizadores de melodramas cinematográficos sino también como un lector voraz que obtuvo inspiración de una enorme variedad de obras cumbre de la literatura. En este post exploraremos algunas de las obras más decisivas y de mayor influencia en la carrera de Sirk. Pasen y lean.

'Raíces profundas' de George Stevens


Shane (1953)_Cinemagraph by ©Cine Gratia Cinema


Cuando pensamos en héroes solitarios que se marchan al atardecer, en el estruendo de los disparos de un revólver y en el eco de la voz de un niño, pensamos en Raíces profundas (Shane, 1953, George Stevens). Un film que, ya desde su estreno, caló hondo en los espectadores hasta consolidarse como una cinta mítica e imprescindible para todo amante del cine. Tras una fábula sobre la lucha entre el bien y el mal –representados por colonos y ganaderos–, visto a través de los ojos de un niño, subyace un sentido mensaje, una trascendente reflexión sobre el uso de las armas. La película posee además un magnetismo sutil, imponente e inescrutable. Como el inmortal personaje encarnado por Alan Ladd, nos adentraremos en el valle de Jackson Hole para desgranar la labor de su director, George Stevens. No se vayan, por favor.


'Traidor en el infierno' celebra su 60 aniversario


Stalag 17_cinemagraph_CineGratiaCinema


"Si me encuentro con alguno de vosotros en una esquina, finjamos que no nos hemos visto nunca."

Sargento J. J. Sefton


La semana pasada se cumplieron 60 años del estreno de Traidor en el infierno (Stalag 17, 1953) en su premiere mundial. Un pretexto perfecto para rememorar una mis películas favoritas de Billy Wilder, también la suya, pues como él mismo afirmó, "Junto a El crepúsculo de los dioses, Traidor en el infierno es una de mis películas favoritas, tal vez porque tiene ocho minutos que son bastante buenos". Tal vez sean muchos más.

ABRIMOS LA PUERTA DE... El Stork Club




La Edad Dorada del cine, aquélla a la que los cinéfilos atribuimos todo el glamour y la fascinación posibles, fue a la vez un período en el que una serie de establecimientos visitados con frecuencia por las estrellas del momento, florecieron y brillaron hasta formar parte también de este universo de nostalgia al que solemos recurrir con sumo placer. Mencionados en multitud de films, estos locales se convirtieron en innegables protagonistas. Por sus mesas desfilaron los actores, actrices o directores más cotizados, por la prensa y por el público, del momento. 

Situémonos ahora en Nueva York, en pleno corazón de Manhattan, porque allí encontraremos algunos de los mejores locales de cine.

Uno de estos míticos establecimientos, por derecho propio, es el Stork Club. Sofisticado, cosmopolita y dirigido por el carismático Sherman Billingsley*, este local nocturno se convirtió en el centro ineludible de la atención mediática en Nueva York, aunque el origen de su nombre sigue siendo todavía un misterio. La Jet Set más espléndida frecuentó el club, en los años 30, 40 y 50. Si realmente se deseaba figurar en esos tiempos, no había lugar mejor para tal cometido. Es del todo imposible encontrar, hoy en día, un local equiparable al Stork Club. Ninguno en el que cada noche sea posible avistar, con seguridad, entre cinco o diez famosos o con unas listas de espera internacionales, plagadas de nombres de un brillo tal que compita con la multitud de flashes que los rodean. Abróchense los cinturones, va a ser una noche movidita…


Para Harry Carey Jr.


Harry Carey Jr.


Mi apreciación del cine y, en especial del western, no hubiera sido la misma sin la presencia de este fantástico actor secundario llamado Harry Carey Jr. Con su pelo rojizo y sus facciones menudas, un físico que condicionaba sus papeles, fue una cara habitual en las películas del oeste y un miembro ineludible en la llamada John Ford Stock Company*. Mis recuerdos infantiles van ligados a este grupo de actores que acompañaban a John Wayne en casi todas sus películas. 

Hijo del también actor Harry Carey Sr. y la actriz Olive Carey, su vida estaba destinada a compartir la pantalla con sus progenitores y a estar bajo la batuta de los mejores directores de la época. Aunque quiso empezar su carrera como cantante, su camino estaba escrito de antemano. Su padre fue la estrella de numerosos westerns del cine mudo y con frecuencia trabajó con el mítico director D. W. Griffith. Un cowboy carismático que, conforme pasó el tiempo, se convirtió en un actor secundario de primera categoría. Padre e hijo coincidieron en el rodaje del western de Howard Hawks, Río Rojo (Red River, 1948). Con Olive Carey, una actriz de reparto sobretodo en westerns, compartió escenas en Centauros del desierto (The searchers, 1956) y en Dos cabalgan juntos (Two rode together, 1961).