Cómo ya comentábamos en el post anterior, pocos años han dado al cine tantas obras maestras como 1939. Hoy celebramos el 80 aniversario del estreno un 3 de marzo de uno de los westerns y de los films que más han influenciado el séptimo arte. Y es que enfatizamos la palabra ‘arte’ cuando hablamos de La diligencia (Stagecoach, 1939, John Ford). Un auténtico prodigio de narrativa cinematográfica, herencia evidente del paso por el cine mudo de su director, y con un guión que aúna acción, romance y una lúcida mirada hacia la condición humana y la hipocresía social. Independientemente de la época y los convencionalismos victorianos, es una visión la que presenta el film que todos podemos reconocer. Pocas apariciones tan deslumbrantes como Monument Valley y John Wayne enfundando un Winchester como Ringo Kid. Desde su magnífico arranque y presentación de personajes, pasando por su delicado desarrollo y su rotundo final; Ford nos guía a través de este viaje cuál brillante director de orquesta marcando los tempos en el momento preciso. Preparen sus pasajes.
“John Ford fue mi maestro. Mi estilo no tiene nada que ver con el suyo, pero La diligencia era mi película de cabecera. La he visto más de cuarenta veces”.
– Orson Welles
