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El expresionismo alemán. Parte I

Expresionismo alemán_Cine Gratia Cinema

Entendemos por expresionismo, el movimiento estético vanguardista localizado en Alemania que se extendió a la literatura, las artes plásticas, el teatro y el cine, y que suponía una actitud de rechazo hacia la sociedad de su tiempo. Este movimiento tuvo su inicio inmediatamente antes de la Primera Guerra Mundial y se desarrolló hasta su disolución el año 1930. Supuso una auténtica revolución para el arte en general y, en particular, para el cine fue una de las corrientes que más le influyó, especialmente para el género negro que integró a la perfección sus elementos estéticos más característicos así como a muchos realizadores provenientes del viejo continente. Hablaremos en este post de los acontecimientos que marcaron la aparición de este movimiento y también de la escuela alemana de cine que lo llevó a cabo.

Grandes clásicos | 'El abrazo de la muerte' (1949)

Criss Cross_Cine Gratia Cinema

Como ya apuntábamos en el post anterior, proseguimos febrero con más cine negro. En esta ocasión revisamos El abrazo de la muerte (Criss Cross, 1949, Robert Siodmak). En ella vuelven a coincidir Burt Lancaster –en su debut en el cine– y el director alemán Robert Siodmak después de la exitosa Forajidos (The Killers, 1946), para un relato fatalista en el que recupera ciertos elementos de su film anterior. También como Acto de violencia (Act of Violence, 1949, Fred Zinnemann), nos encontramos con la ciudad de Los Ángeles y la postguerra como telón de fondo, cosa que añade cierta continuidad a nuestra celebración de aniversarios de cine en 2019. El abrazo de la muerte, estrenada un 4 de febrero de 1949 y por lo que hoy celebramos su 70 aniversario, fue rodada en un estilo casi documental y se intuye la experiencia en género negro de su director. No en vano llegó a realizar hasta 12 film noir más que cualquier otro cineasta que abordó el género. Por supuesto, la escuela europea y el bagaje del expresionismo alemán, sobre el que hablaremos próximamente y del que bebe claramente Siodmak están muy presentes en esta cinta.

Grandes clásicos | 'Acto de violencia' (1949)


Act of Violence_1949_Cine Gratia Cinema

Si Fuego en la nieve trataba sobre los estragos físicos y mentales durante un episodio concreto de la Segunda Guerra Mundial, Acto de violencia (Act of Violence, 1949, Fred Zinnemann) nos habla de dichos estragos una vez concluido el conflicto bélico. ¿Cuáles fueron las repercusiones de los actos de aquellos que combatieron? ¿Fueron actos de coraje o de cobardía? A estas dos preguntas alude directamente este modesto film noir que se estrenó un 22 de enero de 1949 y que hoy también celebra su 70 aniversario. Revestido de thriller y con un apasionante cara a cara entre sus dos protagonistas masculinos, Van Heflin y Robert Ryan, la película guarda bajo la manga temas verdaderamente controvertidos para la época y para su productora, de nuevo la Metro Goldwyn Mayer. Con un guión trepidante, una filmación portentosa y unas actuaciones extraordinarias; Acto de violencia es de obligado visionado para todo aficionado del género negro y, si me apuras, del cine en general.

El cine de gángsters. Parte II

Edward G. Robinson in Little Caesar (1930, Mervyn LeRoy) - Cine Gratia Cinema

Continuamos en este post dedicado al subgénero cinematográfico que sitúa al gángster como personaje principal de la trama. Enmarcado dentro de la historia y fuentes de influencia del cine negro, en nuestro post anterior, repasamos sus inicios desde el cine mudo hasta la irrupción del sonoro. Seguimos pues con la que sería la etapa que consolida este tipo de films y que no deja lugar a dudas sobre su impacto y su arraigo. Con unos personajes tal vez excesivamente mitificados y estereotipados, sobretodo en un Hollywood que revistió de glamour sus sórdidas aventuras, siempre han sabido conectar con el espectador y han sido protagonistas de grandes momentos del cine. Revisemos ahora algunos de ellos.


#Noirvember | Mis siete magníficos del cine negro

Mis 11 películas de cine negro preferidas

Pocos géneros han despertado y siguen despertando tanta fascinación como el cine negro. En mi caso, descubrí este tipo de películas no a través del cine sino de la literatura. Aunque mi introducción al cine empezó a muy temprana edad, fue a los dieciocho años cuando, al encontrar un libro que sumaba las obras de "El sueño eterno" de Raymond Chandler y "El halcón maltés" de Dashiell Hammett con los fotogramas de las cintas homónimas protagonizadas por Humphrey Bogart cuando se hizo la luz –o la oscuridad– en mi particular universo cinéfilo. En aquella época debía realizar un trabajo final en el instituto previo a la entrada a la universidad. Sabía que quería dedicarlo al cine pero estaba indecisa respecto al tema principal. Al hallar dicho libro se disiparon mis dudas. El género negro me cautivó al encontrar en su historia y su desarrollo, un material atrayente como pocos.

Lo que no sabías sobre... Alan Ladd



Alan Ladd fue uno de los actores de la etapa dorada de Hollywood que, a pesar de su reducida estatura, llegó a convertirse en una auténtica estrella de dimensiones estratosféricas. Pocos personajes como el de Shane en Raíces profundas (Shane, 1953, George Stevens) calaron tan hondo en una audiencia que incluso, en nuestros días, sigue gritando ¡No te vayas, Shane! No te vayas. El paso del tiempo ha difuminado una leyenda que hoy en día sería mayor de no ser por su prematura desaparición y porque, de algún modo, su vida representa una época que, a pesar de nuestra debilidad por ella, tuvo enormes claroscuros.

La poderosa contraposición de su sobriedad –digámoslo así– de gestos con la fuerza de su voz y su mirada, marcaron su estilo interpretativo. Sus ojos dejaban entrever en sus actuaciones, un fuero interno aplacado, un volcán cuya erupción permanece contenida. El cine negro se benefició enormemente de esta cualidad. Con interpretaciones como la realizada en Contratado para matar (This Gun For Hire, 1942, Frank Tuttle), Ladd definió una serie de personajes que revolucionaron el género y atraparon al público. Su legado en el séptimo arte es incontestable y se extendió a generaciones posteriores que lo plasmaron en sus producciones. Repasaremos, pues, una serie de datos menos conocidos que reflejan esa magia imperceptible de la que gozó Ladd en la pantalla y que le convierten –no me malinterpreten– en un grande del cine.

El cine de gángsters. Parte I


Edward G. Robinson in Little Caesar (1931)


Según proclamaba Orson Welles, “los gangsters con clase son una invención de Hollywood". Probablemente tuviera razón, sin embargo han sido pieza fundamental en el cine norteamericano y, más concretamente, en el cine negro. Su mitificación cinematográfica se produce con las legendarias interpretaciones de Edward G. Robinson –en la foto superior–, James Cagney o Humphrey Bogart, por nombrar algunos. Junto con directores, guionistas, escritores y toda una serie de profesionales; ellos fueron los responsables de crear para siempre unos personajes llenos de matices que hacían añicos la frágil representación del héroe contemporáneo. Unos arquetipos que, tal vez como apunta Welles, disten mucho de la realidad que representan pero que conectaron como pocos con el público. Empezamos pues un repaso al género que los enmarca y a su huella a través del cine. El mundo es nuestro. 

Psicoanálisis y cine negro


Psicoanálisis y cine negro


No es en modo alguno casual que cine y psicoanálisis nacieran prácticamente en el mismo momento, entre finales del siglo XIX y principios del XX. En algunos aspectos, siempre ha existido una especie de interconexión entre ambas disciplinas. El interés en la estructura mental del ser humano, su conducta social y, sobretodo, la representación de la realidad y lo que se aparta de ella, son las cuestiones más evidentes de proximidad entre el cine y las teorías desarrolladas por Sigmund Freud*. Por otro lado, la propia sala de visionado cinematográfico es, en extremo, onírica. La oscuridad, la abstracción, el estar expuesto a una sucesión de imágenes, todo ello reproduce de algún modo la experiencia del sueño. Así es que, sentémonos en el diván, apaguemos las luces e iluminemos las mentes y, no os dejéis engañar, a veces un puro es solamente un puro.